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¿VOLVEMOS A UN SISTEMA DE CAPITALIZACIÓN EN ARGENTINA PARA LAS JUBILACIONES Y PENSIONES?

Actualizado: 25 dic 2023

Por Cr. Ramiro I. Muzaber


Es sabido que a nivel mundial la pirámide poblacional se está dando vuelta, ya que cada vez hay más personas mayores que jóvenes. Pues el crecimiento de la población mundial se está desacelerando al mismo tiempo que se está invirtiendo la pirámide demográfica.


Según la ONU (Organización de las Naciones Unidas), actualmente el 17,1% de la población mundial la representan menores de 9 años y el 13,6% son mayores de 60 años. Para el año 2036, se espera que los menores de 9 años caigan al 15,2%, y los mayores de 60 años los superen alcanzando el 18% del total. La población mundial crece a una tasa del 0,8%, mientras que los mayores de 60 años crecen a un ritmo del 3,2% anual.


En otras palabras, en apenas 15 años, habrá más adultos mayores de 60 años, que menores de 9 años. Y esto no escapa a lo que sucede también en la Argentina, por ello deberíamos preguntarnos si: ¿el sistema previsional argentino es sustentable en el tiempo?


Es menester mencionar que en Argentina actualmente nuestro sistema previsional es administrado por la ANSES que se basa en un régimen de reparto y no de capitalización. ¿Cuál es la diferencia? Que el régimen de reparto consiste en un sistema previsional público del Estado basado en el principio de la solidaridad, en el que se financia con recursos provenientes del pago de aportes y contribuciones previsionales, donde el trabajador en actividad financia al beneficiario pasivo de esa jubilación y/o pensión. En cambio, el régimen de capitalización consiste en que cada trabajador acumula sus ahorros previsionales en cuentas individuales que pueden ser gestionadas por administradoras privadas, quienes invierten ese dinero para generar intereses, y que en el futuro pueda cobrar su propio beneficio durante una determinada cantidad de años, en función de su esperanza de vida.


En Uruguay existe un sistema mixto, en el cual conviven ambos regímenes de reparto y de capitalización. En cambio, en Chile y Perú el sistema es solo de capitalización. En Argentina en la década de los 90 surgieron las AFJP (Administradora de Fondos de Jubilaciones y Pensiones), donde el dinero de los aportantes iba a sus propias cuentas, pero con la crisis del 2001-2002 todo cambió en cuestión de años, y en el año 2008 se eliminaron completamente los sistemas de capitalización, para pasar todo al régimen de reparto.


Básicamente en un “Sistema Previsional”, más concretamente para las Jubilaciones y Pensiones se evalúan tres dimensiones para que esto funcione: Por un lado la tasa de cobertura, que establece la cantidad de aportantes que existen sobre la cantidad de beneficiarios; por otro lado la tasa de sustitución, que es el porcentaje que pasaría a cobrar el individuo de estar en actividad a pasar al estado de pasividad, y por último la sustentabilidad en el mediano y largo plazo, que significa por cuánto tiempo el sistema es sustentable o puede perdurar en el tiempo bajo las premisas actuales.


Teniendo en cuenta estos últimos tres argumentos, considerando además que cada vez hay más personas mayores, que personas en edad de trabajar, (pirámide poblacional invertida), hay que tener en cuenta también la gran informalidad laboral en Argentina que ya es bastante alta.


Entonces, cabe preguntarnos, teniendo en cuenta que la tasa de cobertura significa que son menos de dos trabajadores aportantes por cada beneficiario pasivo, una tasa de sustitución absolutamente devaluada por la inflación y un sistema imposible de perdurar en el tiempo bajo estas condiciones, ¿podríamos jubilarnos en el futuro todos los trabajadores actuales aportantes?


Claramente la respuesta es negativa, bajo estas condiciones, nadie podría obtener su pensión de retiro, en unos 10 años o capaz que mucho menos que eso. Pues entonces, se podría pensar en un sistema de retiro privado, pero en el que el Estado no me obligue a seguir bajo el sistema de reparto. Ya que, a nivel mundial, casi todos los países del globo están marchando desde los sistemas de reparto hacia los sistemas de capitalización.


Por último, bajo la presidencia de Milei y habida cuenta de su primer DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia), en el cual se muestra una clara desregulación económica por parte del Estado, ¿podemos volver a un sistema de capitalización en Argentina para las jubilaciones y pensiones?, si esto es así, la batalla deberá darse enteramente en el Congreso de la Nación, como lo establece nuestra Constitución Nacional, y no mediante un DNU que solo pueda generar mayor incertidumbre y temor a los trabajadores, y a nuestros abuelos.


 
 
 

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